OTRO POLICÍA EJECUTADO JUNTO CON SU HIJA.

ACÁMBARO, GTO., 22 julio 2019.- La violencia en este municipio cobró dos víctimas muy temprano esta mañana de lunes, un comandante de la policía municipal y su hija murieron dentro del auto en que se transportaban al ser rafagueados por sujetos no identificados que huyeron sin que nadie aportara información acerca de sus características físicas. 
El brutal asesinato, al estilo ejecución, lo perpetraron a las 7:20 horas en la esquina de avenida San Antonio y Luis Pasteur, de la tristemente célebre colonia San Isidro, donde los homicidios son cosa común.
En este sitio, los policías preventivos encontraron un auto conocido para ellos, una camioneta minivan, marca Nissan, tipo Meriva, plateada y que portaba tablillas de circulación del Estado de Guanajuato.
Dicho vehículo era propiedad del comandante Alejandro Rangel Amador, al lado de éste, en el asiento del copiloto, encontraron a una mujer de unos 18 años de edad, a quien identificaron como su hija.
Ambos fallecieron de manera inmediata al recibir infinidad de balazos, algunos de los cuales dejaron agujeros en la carrocería de la unidad motriz.
Según la versión de varios testigos presenciales, el crimen lo perpetraron al menos seis sujetos que tripulaban tres motocicletas, al menos tres de ellos portaban armas largas, tipo fusil de asalto.
Los sicarios coparon el auto del policía, adscrito al área administrativa de la corporación, en cuestión de segundos, descendieron de las motos y dispararon en ráfaga para asesinarlo, junto con su hija. 
Enseguida, subieron a las motocicletas y escaparon a toda velocidad.
Trascendió que, en esa zona, existen càmaras de video que podrían haber captado la escena del momento en que atacaron a Alejandro Rangel.
Apenas se dio la noticia de la doble ejecución, la colonia San Isidro se convirtió en un hervidero de policías de corporaciones municipales y estatales, así como soldados y elementos de la Guardia Nacional que acordonaron y, sin más que hacer, se limitaron a acudir observar la camioneta desde lejos.
Debido al factor tiempo, los homicidas lograron huir sin que nadie lo impidiera y se convirtieron en ojo de hormiga para los agentes de la justicia y el orden pues lograron esconderse sin mayor problema.