ASESINAN A MADRE E HIJO EN COMUNIDAD RURAL, OCURRIÓ FRENTE AL TEMPLO.

TARIMORO, GTO., 12 mayo 2019.- Gabriela escuchó los disparos afuera de su casa, enclavada en la comunidad de Llano Grande, y su corazón de madre le advirtió que algo malo podría sucederle a su hijo, Noé, que recién acababa de salir de la vivienda.
No fueron muchos los segundos que transcurrieron entre el ruido clásico emitido por las armas de fuego y los alargados pasos que dio la mujer para llegar hasta la puerta de su casa, salir a la calle y escucharse otra ráfaga de disparos.
Luego, los vecinos de Gabriela escucharon un ruido que ya es característico como complemento en las ejecuciones: el generado por el motor de un vehículo al alejarse a toda prisa. Enseguida, el silencio y, después, gritos pidiendo ayuda para madre e hijo que yacían tirados en la calle.
Eran como las siete de la tarde del sábado 11. Un día después del Día de la Madre. Quién sabe qué problemas tendría Noé como para que alguien deseara su muerte, quién sabe qué pasaría por la mente del homicida para atreverse a asesinarlo junto con su progenitora, a la vista de propios y extraños.
La casa donde vivieron madre e hijo está frente al templo de la comunidad. Había gente que atestiguó la escena, ellos dijeron a los agentes de investigación criminal que solo fue un tirador, un homicida, y que luego de quitar la vida a ambos, escapó en una camioneta a toda velocidad para salir de la comunidad y escapar con rumbo desconocido.
Nadie sabe cuándo va a morir pero hay veces que la muerte llega cuando menos se le espera. Así ocurrió a las víctimas que, poco antes de morir baleados, departían en su casa hasta que Noé dijo que saldría en su moto y retornaría luego.
Apenas salió de la vivienda, se aceró el solitario sujeto, apuntó, jaló el gatillo y, así, con tranquilidad, mató a su rival. 
Aún estaba caliente el cañón de la pistola cuando salió Gabriela, el homicida no lo pensó dos veces y disparó en su contra. Las balas dieron en el blanco y madre e hijo murieron juntos, tirados en el suelo de la comunidad de Llano Grande. A lo mejor no supieron bien por qué razón.
El parte informativo de la Fiscalía Regional C fue conciso y escueto: “el perito encontró casquillos percutidos y daños a la casa de los occisos, se continúa con las pesquisas para identificar al agresor, del que trascendió, huyó en una camioneta”.