PERSECUCIÓN, BALACERA Y MUERTE EN LA CARRETERA PANAMERICANA.

CELAYA, GTO., 14 abril 2019.- Parecía que el “volantazo” para meterse a la gasolinera de Crespo iba a ser la salvación y escapatoria del ataque, pero no fue así. Los sicarios, que se habían ido de paso, detuvieron su vehículo 50 metros más adelante, descendieron y, a pie de carretera, descerrajaron más de 100 balazos contra la Expeditión gris. Fueron minutos de terror para los empleados de la estación de servicio y los últimos para una mujer que iba en el lado del copiloto.
Eran las 5:15 horas del sábado. Contó un trailero que la balacera comenzó sobre la carretera Panamericana en dirección a Celaya, en movimiento, las balas cayeron como lluvia sobre los tripulantes de la camioneta Ford que aceleraron para dejar atrás a sus atacantes.
Adentro del local que hace las veces de oficina de la estación de servicio Repsol, los despachadores se parapetaron, asustados, escuchaban el ruido de los AR-15 y la pistola nueve milímetros accionada por los agresores.
Las paredes frontales del inmueble recibieron al menos 20 balazos. El ataque fue rápido. Tanto así que un vecino de la Segunda Fracción de Crespo solo contó “unos 30 disparos”, con esa idea se fueron todos: que no habían sido muchos balazos. Y así se la creyeron también los policías preventivos que llegaron primero y acordonaron unos 20 metros alrededor de la Expedition.
Todos los cristales, salvo el del pasajero tras el chofer, quedaron hechos pedazos. De lejos, al parabrisas se le notaban unos 10 agujeros de bala. En el lado del copiloto, una mujer, Yolanda T., quedó muerta, recostada sobre su lado izquierdo, dio la impresión de que los sicarios la tenían como objetivo porque le dispararon directamente a través de la ventana subida.
Los hombres sobrevivieron al ataque. A ellos no les hicieron mucho caso los agresores, aunque uno fue trasladado por socorristas en grave estado de salud. 
Eran casi las siete cuando un obrero escuchó la plática de reporteros y funerarios. Que para la manera en que quedó la camioneta eran pocas balas las empleadas. Sin dudar, señaló hacia el costado de la carretera: casquillos regados por doquier, algunos recogidos a manera de recuerdo por los transeúntes.
El cordón perimetral se amplió, al igual que la tarea para los peritos: 99 casquillos tirados, a la vista. Más los que se convirtieron en llaveros u objetos de colección en las casas de quienes se los llevaron.
Como siempre, la identidad de los atacantes, el vehículo, el móvil y demás preguntas concernientes al caso quedarán en el archivo de la Fiscalía Regional. Como suele ocurrir en todos los hechos de violencia similares.